miércoles, mayo 19, 2004

De tal palo, tal astilla

Joer y no vean como me duele esa herida que me provocó la dichosa astilla. Se preguntarán, ¿por qué? Pues muy sencillo: ayer van y llaman a mi casa y resultó ser el señor al que mi madre le tenía encargado el ropero empotrado que quiere poner en su alcoba. Ya me entraron los choques, pues, en ese momento estaba haciendo la Declaración de la Renta. "Jooose!, que el Jueves viene el hombre a poner el ropero..." Para colmo había quedado para hoy con Antonio, el compañero de la Tutoría para que el instalase un nuevo ordenador que había comprado. Me cachis en la mar, quedé para las cinco de hoy, así que sólo tendría unas pocas horas después de comer para poder desmontar el ropero viejo. Y joder, cómo pesa y joder que bien atornilladito que está y joder bien de astillas que tiene el techo del ropero. Y ... aaaayyyy!!!, cooñoo!!!, como duele esa astilla que me acabo de clavar´!!!. Bueno, estoy escribiendo ahora mismo y me duele. Y para colmo, el ácido que me entró por hacer fuerza acabado de comer y las prisas por terminar antes de irme.

En fin, la moraleja es: No permitan que sus madres cambien un solo mueble de la casa.

1 Comments:

Blogger erGuiri dijo...

La verdadera moraleja es.... si te hueles algo por el estilo.. procura no estar en casa

1:17 p. m.  

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